miércoles, 6 de julio de 2011

Macri, la meritocracia y el racismo de la inteligencia

"El racismo es propio de una clase dominante cuya reproducción depende, en parte, de la transmisión del capital cultural, un capital heredado cuya propiedad es la de ser un capital incorporado, pero aparentemente natural, nato."

Pierre Bourdieu, en "El racismo de la inteligencia".

 
Mauricio Macri anuncia orgulloso por su Twitter que va a entregar becas al estudiante con "el mejor promedio de escuelas medias de cada comuna, equivalente al salario mínimo durante 5 años para continuar sus estudios universitarios". Ésta, entre otras medidas, premian los "mejores desempeños". Dice que con este compomiso quiere "reconocer el esfuerzo y el mérito y demostrar que no todo da lo mismo".
 
Detrás de esta medida que aparenta un "premio a los mejores" se esconde el mito y la falacia del mérito que, a su vez, está subordinado a otro mito más grande y que es piedra angular del capitalismo: el libre albedrío.
 
Estos mitos siempre se hacen presentes en los discursos reaccionarios e individualistas. 
Una vez un querido amigo que ha pensado estos asuntos en profundidad, me comentaba cómo unos conocidos suyos se indignaban con los altos sueldos que cobran los camioneros de Moyano. Se preguntaban:"¿Cómo un camionero va a ganar más que un médico?". Meritocracia. Es el mito que también permite hablar de que cada uno tiene que conseguir lo suyo sin "mamar de la teta de Estado". 
Es uno de esos razonamientos del sentido común que legitiman un estado de cosas. Legitiman a un sector dominante frente a los dominados y se justifican ante ellos mismos como dominadores.  Según Bourdieu, la meritocracia constituye un racismo de la inteligencia.

Existen dos tipos de talentos que en apariencia lo dotan a uno de mérito: uno que viene como consecuencia del esfuerzo y la práctica , y otro que es nato, biológico.
Está en relación con esa vieja discusión de que si la excelencia la hace la práctica o es puramente nata. Vamos a ver que ninguna de las dos implica un mérito.

Empecemos por el primer tipo. El talento que viene por el esfuerzo y la práctica. Pensémoslo también en relación a la medida de Macri.


¿Dónde está el mérito de sacarse buenas notas? ¿Tiene mérito el que se esfuerza? ¿Por qué se esfuerza? ¿Qué lo lleva a hacerlo?

El que se saca buenas notas lo hace porque quizás tuvo padres que lo exigieron, que por ejemplo, hicieron que lea desde chico. Y tampoco hay mérito de los padres, ellos también reproducen los valores con los que fueron educados por los suyos propios.

Pero fundamentalmente, en el caso de las escuelas estatales, el que se saca buenas notas es el que se alimentó bien. El que no pasó hambre. Ahí viene la idea de Bourdieu: se mantiene una estratificación por herencia. 
Esto se manfiesta en todos los ámbitos. Hay una dominación económica que se manifiesta y entrecruza con lo simbólico (el título, la calificación,etc.). Hay siempre en el sistema capitalista una ventaja (la herencia) del que está, de movida, en una posición favorable. Una ventaja económica que después se funde en lo simbólico. Así aparece un papelito que dice: "Estas miles de hectáreas son mi propiedad privada". "¿Que cómo conseguí las tierras? Mis abuelos se esforzaron mientras los tuyos se rascaban". Obviamente sabemos que no, que el que tiene tierras es porque las tomó por la fuerza, matando a algunos y sometiendo a otros. Y aún si fuera cierto, tampoco hay mérito de los que trabajan porque no eligen hacerlo, lo hacen porque así fueron educados. 
Como me hizo ver este querido amigo del que les hablé: Está ahí, ésta es la clave de la justificación del actual orden.
Esto tan fortuito, la posición económica en cual a un tipo le tocó nacer (como a Mauricio le tocó ser hijo de Macri), es lo que luego genera las condiciones que les permiten a los dominadores justificar la estratificación: "Yo me merezco tener los más altos sueldos, me merezco ser el dueño, me merezco estar por encima tuyo".  
Por lo tanto: cortémosle el chamuyo. No existen "igualdad de oportunidades" en el capitalismo, porque no hay igualdad de posiciones.

Lo que hay que hacer no es premiar al que tiene mejores notas, si no ayudar a los sectores más postergados a acceder a tener la posibilidad de sacarse buenas notas. Como bien apuntan en el blog "Tirando al Medio": "Tenemos el mundo patas para arriba porque el concepto de la beca no debe ser para el mejor sino para el que lo necesita. Se supone que el pibe que obtenga el mejor promedio, en líneas generales lo hará porque tiene determinadas condiciones sociales más favorables que otro".

Empero, el individualista se empecinará en justificarse: "Yo elegí estudiar, yo elegí esforzarme, elegí quemarme las pestañas estudiando para médico" o "yo elegí laburar y a estos vagos que eligen rascarse les dan planes sociales". Entra el factor "libre albedrío", madre de todos estos mitos sobre el comportamiento humano.  
Nadie elige nada.  Si estudiamos, es porque todas las determinaciones sociales (sumadas a las naturales que veremos en breve), la cultura, nuestras experiencias, lo que tomamos del entorno, nos lleva a hacerlo. No podemos salirnos de nuestras experiencias para tomar las decisiones que tomamos. No hay magia, es causa y efecto. No elegimos estudiar, sino que devenimos en estudiantes porque, dadas nuestras experiencias, creemos que será lo mejor para nosotros. No tenemos ningún mérito.

¿Podemos sacar chapa, podemos enorgullecernos por algo que no elegimos? No parece racional. Se cae el mérito de la práctica y el esfuerzo, porque no elegimos practicar ni esforzarnos. 


Entonces, vemos que lo que Macri premia, es un auto-premio, un premio que justifica su propia clase, que premia algo adquirido. Algo que aparenta ser nato, como dice Bourdieu en el texto referenciado al comienzo.
Pero guarda, que otra vez suena la alarma. Aparece el segundo tipo de mérito, el nato. Este "talento", el proveniente de la genética, ¿es realmente meritorio?  Pensemos en Mozart. ¿Cuál es el mérito de Mozart en ser Mozart? ¿Qué hizo él para merecer ese talento? Nada.Cae el mito del mérito por lo biológico. ¿Por qué premiar al talento nato? ¿Qué culpa tiene quien no tiene una facilidad nata para las matemáticas o la lengua? Se construye un darwinismo social. Se premia a quienes tienen los talentos requeridos por una circunstancia y los demás, que se pudran, que se jodan. Así piensa la derecha.
Si uno se guía por lo que sabemos hasta ahora, no existe algo más alla de lo cultural y lo biológico. No hay forma racional/científica de sostener la idea del libre albedrío, de que uno elija algo. No elegimos ni tener un talento, ni elegimos tener el entorno y las experiencias sociales que nos inculcan que nos conviene esforzarnos para desarrollarlos. Todo nos sucede sin que lo elijamos de antemano. Vamos deviniendo en lo que somos y no elegimos nada. Si no elegimos nada, no existe ni el mérito ni la culpa.
Desmitificando el mérito biológico/genético y el cultural/social, junto con el del libre albedrío podemos desactivar los discursos reaccionarios e individualistas de la derecha y empezar a deconstruir aquello que sustenta un sistema genocida, injusto e ineficiente como el capitalismo.

4 comentarios:

  1. NO CREO EN LAS BECAS DE MACRI, NO PIENSO QUE SEA BUENO HACER QUE CHICOS COMPITAN ENTRE ELLOS, MENOS POR PLATA, pero, no estoy de acuerdo con eso que los que comen mal son los malos alumnos.Siempre fui mala alumna, de lo peor para estudia. Mis padre me podian pagar una escuela privada pero siempre fuimos a escuela publica.
    En la escuela de mis hijas, la abanderada es una nena de la villa 31.
    No seamos ingenuos u clasistas, los ricos no son siempre malos (Como Mauricio) ni los pobres son tontos y buenos por mal alimentados.

    ResponderEliminar
  2. Estoy de acuerdo, la competencia no genera nada bueno.


    Con respecto al ejemplo que das: estamos hablando en general. Claro que hay excepciones. Por eso estamos hablando de "posibilidades". Quien tiene un buen pasar tiene más posibilidades.

    Lo que sí es cierto es que, como dice la canción, con hambre no se puede pensar. En el sentido de que si no te alimentaron en los primeros años de vida, tu cerebro no se desarrolla y quedaste trunco para toda la vida. Por eso el hambre es un crimen.

    ResponderEliminar
  3. Estoy de acuerdo! Somos el resultado, en constante cambio, de nuestras experiencias (incluyendo en nuestras experiencias nuestro genotipo).

    O mejor dicho, nuestra información y nuestras valoraciones son el resultado en constante cambio de nuestras experiencias, y nosotros "elegimos" en base esa información y esas valoraciones.

    Causa y efecto. Una primera experiencia determina cierta información y valoración, que a su vez determinan la próxima experiencia, que a su vez determina otra cierta información y valoración, que a su vez determinan la próxima experiencia, que a su vez... (y así hasta que estiramos la pata)

    El libre albedrio es efectivamente un mito y comparto la idea de que es un mito central a la hora de justificar la estratificación social.

    Por supuesto la cantidad de variantes que nos conforman es muy compleja como para reducirlo a que si se vive en una villa no se puede ser buen alumno, pero no creo que se haya querido sostener eso con el ejemplo que se dio.

    El tema es que si este mito se cae, y nos damos cuenta de que devenimos como resultado de nuestras experiencias, cualquier idea de merito o culpa individual pierde el sentido. Para ser estrictos podríamos decir que cualquier mérito o culpa debe adjudicársele al devenir de causa y efecto de toda la materia en general (de la cual somos solo una parte diminuta tanto en tiempo como en espacio).

    Esta mirada parece ser muy difícil de asimilar, ya que implicaría que somos espectadores de nuestras experiencias y no sus artífices originarios. Implicaría que cualquiera de nuestras valoraciones (y la emotividad que tenemos asociada a ellas) no es más que el resultado de la diminuta porción de realidad que nos toco experimentar. Esto va en contra de la formación dogmática y egocéntrica que hemos recibido, que sostiene que estamos por fuera de la ley de causa y efecto que rige al resto de la materia.

    El problema es que todos tenemos experiencias distintas, y por lo tanto valoraciones, ideas de justicia y voluntades distintas… pero si no podemos confiar en nuestras opiniones, porque responden a la parcialidad de nuestras experiencias ¿Sobre qué parámetros podemos construir la sociedad?

    La respuesta a mi entender es el método científico.

    Hoy por ejemplo el método científico ha demostrado que el nivel de desigualdad es directamente proporcional al nivel de problemáticas dentro de una sociedad. Mientras más desigual es una sociedad, mayores los problemas de salud físicos y psíquicos, mayor el número de asesinatos, violaciones, abuso de drogas, obesidad, y la lista sigue.

    En un mundo que entiende que los entornos nos determinan y que la estratificación social es el entorno que más nos perjudica, tendríamos que estar todos en la búsqueda del sistema más equitativo que podamos lograr. Pero como la mayoría entiende que existe algo llamado libre albedrio, y por lo tanto los meritos y las culpas individuales, con suerte llegamos a debatir si el capitalismo no tendría que ser un poquito menos genocida.

    Felicitaciones por el blog Leo! Espero que no dejes de escribir!!!

    ResponderEliminar
  4. Si te perseguia un animal carnivoro en el paleolitico, la inteligencia te serviria, para esquivarlo, las piernas y la edad para subir a un arbol...y la distancia entre tu y el animal para vivir o morir

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...