jueves, 1 de septiembre de 2011

Candela, las culpas, el sentido común y una reflexión




Cuando suceden cosas como el asesinato de Candela los discursos que circulan suelen estar cargados del más puro sentido común. Este que, según Roland Barthes, "trafica ideología". Y sabemos qué ideología trafica. Esa que responde violencia con más violencia.

Lo deseable sería que el dolor nos llevara al silencio y la reflexión. Pero no es así como nos educaron. Ante estos casos lo que hacemos es desenfundar los lugares comunes más burdos, terribles y violentos. Es realmente doloroso ver las redes sociales, donde abunda la politización de la muerte de una nena de once años.
El primer error es pensar que exista una sola causa culpable. En estos casos no podemos opinar a la ligera. No podemos individualizar la culpa en la policía, ni en la presidenta o el gobernador, el sistema, el neo-liberalismo, los asesinos, los padres de Candela, etc. Se trata de una combinatoria complejísima de determinaciones que llevan a este desenlace trágico.
Cualquier culpa que se señale, siempre es relativa. Pero creo que la reflexión está en ver qué hace uno cada día para evitar que esto suceda. De todos los comentarios que leí en redes sociales les dejo el de un amigo, Ezequiel Miyashiro, que me pareció el más acertado:

"Vi muchos posts diciendo que "Candela es hija de todos".
Yo pregunto: ¿y los asesinos no son también hijos de todos? ¿No son producto de esta sociedad que TODOS construímos? ¿No son ellos el subproducto, efecto colateral de décadas de genocidios, pobreza, exclusión y políticas neoliberales famelizantes?
Comprender la sociedad y luchar par cambiarla no implica sólo hacerse cargo de sus víctimas, sino también de sus victimarios."

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