lunes, 20 de junio de 2011

La ideología mata más que la corrupción

Esos cuerpitos, niños enterrados en cajones rústicos, pequeños, casi de manzanas, frutos desechos, materia escasa y lúgubre del árbol de la vida que en ellos apenas ocurrió. Cuerpitos mínimos, umbrales del deseo, nacidos y condenados desde la primera luz a una oscuridad sin tapujos, fatalidad extrema que no conocerá la piedad de soñar otro destino frente al espejo quebrado de la finitud.
(Quemarlo todo, Vicente Zito Lema)

Las encuentas dicen que Macri gana en Capital y que la imagen de Cristina decayó por el "Escándalo Shocklender".
Curioso que Macri salga bien parado cuando ha incurrido en varios actos, como mínimo, cuestionables desde la moral: armar la UCEP (su propia Gestapo), el sobreprecio en las netbooks que compró al Grupo Clarín , armar listas negras de los estudiantes que lo molestaban, mandar a la Metropolitana a hacer inteligencia con comuneros, las escuchas telefónicas, entre otras de esta joyita que nos gobierna. Sin embargo, su imagen no cae.
¿A los porteños no les importa esto o no se enteran, no consumen los medios que denuncian estos hechos? Los porteños que votan a Macri: ¿Son o se hacen?

¿Será que no les importa que Macri hostigue a migrantes e inmigrantes, para que se vayan a Provincia y así no solucionar el problema urgente que tenemos de vivienda en la ciudad? ¿No les importa que sub-ejecute el presupuesto de Vivienda? ¿No les importa si quiera que se caigan los techos de las escuelas? Porque también sub-ejecuta el presupuesto de Educación. No, esto no parece ser motivo de indignación para la clase media porteña.

Sí lo es Shocklender. Y la "corrupción K". Parece que es la única que les preocupa.

Quizás sean los mismos que dicen: "Menem era un gran presidente, lástima que robaba".

Bajo el sentido común es mucho más importante ser honesto, que tener una determinada ideología.
La realidad fáctica es que más allá de todo lo que se robó el daño que le hizo al tejido social, la gente que mató de hambre, la marginación que causó su ideología se cargó muchas más víctimas fatales. Es su política económica lo que destruyó al país.
Martín Caparrós lo llama honestismo, algo que “no es de izquierda ni derecha: es, más bien, la resignación de no discutir lo que realmente importa".
Consecuencia del honestismo, luego vino De La Rúa, que profundizó esa misma política (con un poco menos de corrupción) y las consecuencias estuvieron a la vista en el estallido del 2001. No había que buscar solamente la honestidad, lo que había que cambiar era la política económica.
Pero algunos no aprendieron la lección de que lo que hay que votar son ideas, evidentemente.
Porque, digamoslo: hay ideas que matan. El capitalismo mata. El neo-liberalismo mata mucho más.

El problema es que este sistema en sí, es un asesino silencioso. A priori, sin caras visibles. Es más fácil señalar a un corrupto que a todo un entramado de relaciones complejas (muchas veces transnacionales) que producen destrucción. Porque a nivel macro, el capitalismo ha matado y mata más que lo que mataron todos los dictadores nefastos del Siglo XX juntos. El capitalismo es el mayor genocida. Y más si se trata de uno salvaje como el que desea Macri.
Si gana, van a haber muchos más pibes que mueran de hambre, van a haber muchos más pibes marginados de los que de por sí produce el sistema. Si Macri gana, gana el hambre.  Tristemente, no es posía sino realidad.  Mientras en Argentina disminuye la mortalidad infantil, en la Ciudad crece.
Y lo paradójico (¿o es algo calculado?) es que el hambre que genera la ideología de Macri, después producirá la "inseguridad" de la cual él vendrá a protegernos...

Si tan alta moral tiene el electorado porteño, saber esto debería bastar para que no lo voten.
Pero, aquí la pregunta: ¿realmente se trata de una cuestión moral o el electorado porteño, en general, es irremediameblemente de derecha?
No podemos ignorar que hay un techo para la izquierda en Buenos Aires, la capital opulenta donde residen los más poderosos, que por mera conveniencia no puden ser otra cosa que conservadores en lo económico. Pero, ¿cuántos son estos? ¿Hay tantos de estos? No, como sabemos, el capitalismo concentra la riqueza en pocas manos. El resto, la gran mayoría, simplemente, está colonizado por las clases dominantes. Gente que no sabe lo que le conviene.

Pero propongo un experimento social para ver si a estos porteños tan bienpensantes realmente les importa la cuestión Shocklender o ya de antes pensaban que Hebe de Bonafini era una "vieja corrupta" como dicen ahora. Para saber si son y siempre fueron así o si son sólo producto de la desinformación. Es un experimento para ver realmente si hay moral o una mera pose, que esconde una ideología netamente de derecha.
Es una idea que tomo de algo que escuché de Vicente Zito Lema, en una charla en la que se refería a lo que produce el capitalismo. Es una buena forma de relativizar el honestismo y mostrar lo que realmente produce la ideología de derecha, de una forma concreta:

Sabemos que mueren 8 niños de hambre por desnutrición en el país.
Bueno, pongamos en Cabildo y Juramento los ataudes de esos niños para que los porteños  pasen y los vean. Para que las cifras no sean sólo palabras abstractas. ¿Les dolerá ver eso?

Al lado de los ataudes pondría un cartel que tenga aquel dato sobre desnutrición y un par más como que producimos alimentos para 350 millones de personas. Les recordaría que existió una Ley 125 a la que todavía hoy se oponen, por la que casi tumban a un gobierno que quiso tocar la extraordinaria renta de los dueños de la tierra en apenas un 3%.

Tenemos en nuestras manos una gran responsabilidad. No puede ganar Macri. Esta ciudad no lo soportaría. En el ámbito nacional no podemos permitir que se corte el proceso comenzado en el 2003. Hay que profundizarlo, sin peros. Los cuerpitos mínimos, nacidos y condenados de los que habla Vicente nos lo demandan.

martes, 14 de junio de 2011

¿Por qué llaman "socialismo" al centro (sin huevos)?


Por ideología, por su papel en la coyuntura o por moral burguesa (esa de los "buenos modales" que el kirchnerismo, según argumentan, no posee): ¡Basta de llamar socialista a Binner! El Partido Socialista nada tiene de socialista: es el partido del burgués sensible. No es de izquierda ni derecha, está en el centro, es la tibieza. Y si sos tibio, si no tenes huevos para plantarte, la oligarquía y las corporaciones te llevan puesto. Y esto el pueblo lo sabe mejor que nadie, por eso vota al peronismo.

Lo mismo sucede con el PSOE (Partido Socialista Obrero Español). En la coyuntura, Binner (y su símil español Zapatero), ya sea por ideología o por no plantarse frente al establishment, es una carta más del neo-liberalismo.
Hoy el verdadero socialismo (el de Jorge Rivas) está con Cristina.

Atención, no se deje engañar. Exija un verdadero socialismo (o alguien que pueda al menos, dirigirnos hacia él). Pero ¿Qué es el socialismo? ¿Por qué el PS no puede serlo? La respuesta la tiene Errico Malatesta, fundador de la FORA:

"Se da el nombre de «socialista» a todos aquellos que quieren que la riqueza social sirva a todos los hombres, y que quieren también que desaparezcan los propietarios y los proletarios, ricos o pobres, amos o subordinados.
Años atrás, esto era regla sabida; bastaba llamarse «socialista» para que uno fuera perseguido y odiado por los señores, los cuales hubieran preferido mejor un millón de asesinos que un solo socialista. Pero, como ya he dicho, cuando los señores y todos aquellos que quieren serio, vieron que, a pesar de todas sus persecuciones y calumnias, el «socialismo» avanzaba y el pueblo principiaba a abrir los ojos, pensaron que había necesidad de enredar la cuestión para mejor engañarlo; muchos de ellos comenzaron por decir que también eran socialistas, porque ellos también querían el bien del pueblo y comprendían perfectamente la necesidad de destruir o disminuir la miseria. Primero dijeron que la cuestión de la miseria y los males que de ella se derivan, no existían; hoy que el socialismo los amedrenta, dicen que es socialista todo aquel que estudia dicha cuestión social, como podría llamarse médico al que estudiara una enfermedad, no con la intención de curarla, sino de alargarla todo lo posible.
Así, pues, hoy se encuentran personas que se llaman socialistas, entre los republicanos, realistas, magistrados, policías, en todas partes, y su socialismo consiste en entretener al pueblo o hacerse nombrar diputados prometiendo cosas que, aunque quisieran, no podrían mantenerlas.
Hay ciertamente, entre estos falsos socialistas, algunos de buena fe, y que creen obrar bien; pero, ¿qué importa? Si uno, creyendo haceros bien, os matara a bastonazos, procuraríais seguramente quitarle el palo de las manos, y todas sus buenas intenciones servirían a lo sumo para evitar que le rompierais la cabeza, cuando se lo hubieseis quitado.
Por eso, cuando uno os dice que él es «socialista», preguntadle si quiere abolir la propiedad individual, o en una palabra, si quiere o no desposeer a los señores de todas sus riquezas para ponerlas en común. Si responde que si, abrazadlo; si no, poneos en guardia, porque trataréis con un enemigo."


Errico Malatesta-Entre Campesinos
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