martes, 3 de enero de 2012

¿Por dónde pasa la profundización del modelo? (Parte 1)

El pasado 29 de Noviembre de 2011 murió el politólogo Guillermo O'Donell, uno de los intelectuales más respetados del país. En su trabajo "Catacumbas" se encuentra la llave para comprender los grandes lineamientos estratégicos que el país necesita dibujar para lograr el desarrollo económico que lo elude persistentemente, y para abrirle definitivamente las puertas a la ansiada liberación nacional.
Guillermo O'Donell (1936-2011)
En los trabajos de política y economía de O'Donell1 y Juan Carlos Portantiero2 nos vamos a apoyar para hacer un recorrido histórico que permita comprender en su complejidad la composición de las clases hegemónicas y las subalternas, los modelos que fueron alternándose y cómo puede superarse la historia cíclica de la economía argentina. Buscamos realizar una síntesis que nos permita pensar cómo construir puentes hacia un país que pueda ser pujante, y a la vez inclusivo, igualitario y libre.


Los dos modelos en puja, el modelo agro-exportador y el de sustitución de importaciones

No se puede pensar la Argentina si no comprendemos cómo fue que ésta se incorporó al mercado capitalista mundial. Tenemos que ver cómo una clase (comerciantes-terratenientes) emergió y se hizo hegemónica. Que construyó un poder económico superlativo, desmedido, que continua hasta nuestros días.
Como bien desarrollaron Henrique Cardoso y Enzo Faletto3, al igual que el resto de los países latinos, Argentina se hizo exportadora de materia prima. La diferencia con otros países radica en que la forma de explotación en haciendas requirió mucho menos trabajo y mucha menos inversión. En otros países fue necesario que el capital extranjero se instale en el territorio y produzca ("economía de enclave"). Debido a la riqueza de la tierra argentina, la producción fue llevada a cabo por una burguesía local. Que la inversión sea tan poca, y los réditos económicos al exportar sean tan grandes (lo que se llama la "renta diferencial"), le permitió a esta burguesía acumular un capital enorme, inédito en otros casos. Pudieron disfrutar una "abundancia fácil", como la llama José Pablo Feinmann.
Argentina se incorporó al mercado mundial decididamente a partir de 1880 bajo el modelo "agro-exportador". Se exportaba principalmente lana, cereales y carne a cambio de la inversión de capital extranjero, y la importación de productos de valor agregado (insumos, maquinaria, tecnologías). Éste es el modelo que la oligarquía terrateniente impulsó casi siempre, el que más le conviene, con el cual más capital acumulan sin necesidad de inversión. Siempre que ésta habla de los tiempos dorados, de un "paraíso perdido" piensa en éste momento, el de más opulencia. Es el modelo de la clase hegemónica.
Durante su apogeo (antes de 1930), el modelo agro-exportador generó, gracias a la expansión económica, la primer burguesía industrial. En aquel momento fue una industria incipiente y complementaria a las necesidades del modelo, subordinado a él en algunos casos, y en otros, diversificaciones de los mismos productores (prolongaciones financieras y comerciales). Se conforma la que hoy es la clase media, ocupada en el sector terciario y las llamadas "profesiones liberales". También surge la clase obrera moderna, con mucha mano de obra inmigrante. Así vamos dibujando el mapa de las distintas clases hacia 1930. Políticamente, poco pudieron hacer las clases subalternas para frenar el poder casi ilimitado de la oligarquía en su orgía económica. No se le pudo discutir el poder hegemónico desde ningún lado, todo intento fue reprimido.
Pero esto cambia a partir de 1930. La crisis mundial hizo que los precios de los productos pampeanos decaigan. Por esto se produce el primer cambio de modelo: del agro-exportador al de sustitución de importaciones. A su vez, éste tuvo dos etapas. Una leve, conducida por la oligarquía durante la década infame (1930-1943) y otra conducida por una alianza de clases urbana (1943-1955). Durante la primera etapa, fue la única vez en la historia que a la clase hegemónica oligarca le interesó industrializar. Pensaban que invertir un poco en industria podría ser complementario a la exportación y, sobre todo, temporal, para zafar hasta que los precios vuelvan a subir. Y la segunda etapa, ya decididamente sustitutiva, pero que además incluía redistribución de ingreso comienza con el golpe nacionalista del '43, sigue con el peronismo y termina con la caída de Perón en el '55. Aquí la clase obrera se compone mayormente de migrantes internos. Volveremos sobre esto porque durante el peronismo no sólo cambia el modelo, sino que se discute la hegemonía, y la composición de las clases que dirigen el Estado.
A partir del '43 la oligarquía siempre preferirá y querrá volver a aquel modelo agro-exportador, a esos años dorados. Y las clases populares adherirán a un modelo redistributivo, inclusivo, como el peronista. Durante 1946 a 1950, dice O'Donell, el Estado se apropió de parte sustancial del producto de las exportaciones pampeanas, mantuvo deprimido sus precios internos y con ello aumentó el nivel del ingreso del sector popular y amplió la demanda efectiva de otros bienes, sobre todo industriales. Pero atención, porque aquí hay algo clave: el límite de este modelo. "Esta política económica no tardó en generar problemas de balanza de pagos, debido al efecto conjunto del "desaliento" de la producción pampeana, y del aumento del consumo interno de exporables."4 Si las clases populares tienen ingreso, tienen disponibilidad para comprar. El problema es que aquí los precios suben por dos causas: el aumento de la demanda interna y la competencia con la exportación. La clave es que los bienes que exporta el país (cereales y carnes) son alimentos que constituyen el principal bien-salario del sector popular. A mayor cantidad de, por ejemplo, carnes se exporten, menos queda para el consumo interno. Por lo tanto, menor oferta por la exportación y mayor demanda por los altos salarios produce un mayor precio en los productos que los sectores populares consumen. Ésta es una encrucijada que el modelo sustitutivo nunca pudo resolver.


Alianza de clases y hegemonía. La Argentina pendular.

El imperativo de mantener los precios internos bajos para el consumo y la necesidad de distribuir en ingreso del campo hacia la industria generó una alianza entre las clases populares y los sectores de la pequeña burguesía industrial. Esta alianza de clases se vio expresada en las políticas keynesianas del peronismo (tanto en los cuarentas, como en la vuelta de Perón, hasta que muere). El bloque urbano (clase trabajadora y pequeña burguesía) se enfrenta al de la oligarquía (comerciantes y terratenientes). Existe un tercer jugador, la gran burguesía industrial-comercial, que es pendular porque, al estar ligada a sectores del gran capital, puede apoyarse en su base financiera durante la recesión o puede poner ese capital a producir cuando le conviene (en el modelo de mercado interno). Se alía a los sectores urbanos o a la oligarquía según le convenga.
Pero tanto en el '55 como en los setentas la oligarquía salió airosa. Cuando el agro desplaza a la alianza popular, comienza siempre una etapa económica en la cual se fuerzan desde el Estado ajustes a las clases subalternas con el fin de recuperar la renta.
En contraposición, la fuerza de las clases populares proviene de la movilización política. Así le hace frente una y otra vez al agro, buscando volver la economía sobre el mercado interno. Esta contradicción ha hecho de la economía Argentina un péndulo que nunca se detiene.


El Cordobazo de 1969, símbolo de la movilización política popular

En el período de auge de la alianza popular se ha intentado con mayor y menor éxito aplicar retenciones altas a las exportaciones a la oligarquía. Pero debido al poder de ésta, nunca fue totalmente exitosa esa política. No pudo siquiera un sector del gran capital industrial aliado al capital internacional monopolista (dirigido por el tecnócrata Krieger-Vasena) quebrar a la oligarquía. La dictadura del fascistoide Onganía intentó doblegarla y fracasó. Esto se explica en la concentración de la propiedad de la tierra y en la poca capacidad del Estado de intervenir sobre esta formación económica.
Saltando al presente, el gobierno de CFK casi le cuesta su destitución enfrentarse a ese poder. La oligarquía cuenta con una hegemonía impresionante. Las clases medias la apoyan, seguramente por tradición. Fue al calor del modelo agro-industrial pre-crisis del '30 que estas surgieron y esos relatos siguen pasando de generación en generación. La oligarquía dice que ella "construyó el país" y muchos así lo creen.


La clase media apoyó a la oligarquía durante el conflicto por las retenciones

En el modelo de sustitución de importaciones, o sea,  cuando la distribución de ingreso de la renta agraria a la industrial es alta, se estrangula la balanza de pagos. Así se mata la gallina de oro, porque el país depende de esos ingresos. Y no puede realmente desarrollarse porque, como dice O'Donell, se "rompe la cohesión inter-burguesa"5 necesaria para que la Argentina pueda modernizarse. O sea, debido a ese ir y venir de la hegemonía y sobretodo, lo pendular de la alta burguesía es que se rompe la capacidad que tienen los únicos sectores capaces de invertir en tecnología necesaria (la burguesía terrateniente y dicha gran burguesía urbana, que en ésta etapa se alía al bloque popular) para poder producir lo suficiente para el mercado exterior y el interno.
En síntesis, todos los sectores han estado en puja por la renta agraria. Algunos para mantenerla allí y otros porque querían volcarla al desarrollo industrial y/o satisfacer demandas populares. Estos últimos, cuando lo hicieron, perdieron contra el poder político y económico de los agropecuarios (si les quitás ganancias no invierten, o sea, no producen) y nunca pudieron tomar suficiente renta como para llegar a la inversión necesaria para el desarrollo. La inestabilidad histórica de los precios exógenos siempre fueron un elemento desestabilizador de la economía.
O'Donell postula que la única forma entonces de desarrollo pasa por la inversión de capital6 en el agro para poder producir lo suficente para el mercado interno y, a la vez, abasteciendo al externo. Para eso se necesita inversión tecnologíca, sobre todo. Entonces: ¿Cómo se logra la modernización y un desarrollo que no deje ningún sector de país atrás? ¿Cómo se logra la estabilidad social y política necesaria para ello? ¿Cómo salir de este "eterno retorno? Y si todas las clases argentinas se necesitan entre sí para desarrollarse, ¿dónde está la pelea por la liberación de las clases subalternas? ¿Cómo se consigue la igualdad? En suma, ¿por dónde pasa la profundización del modelo?



Esto lo trataremos en la parte dos. Refiriéndonos al plan agro-industrial de Cristina Kirchner y la necesidad de un capitalismo realmente nacional.







1O’Donell. G, Catacumbas, Ed. Prometeo, Bs. As, 2008
2Juan Carlos Portantiero.Economía y política en la crisis argentina: 1958-1973, en Revista Mexicana de Sociología Nro 2, México, 1977
3Hernique Cardoso y Enzo Faletto, Dependencia y desarrollo en América Latina, Siglo XXI, México, 1969
4Juan Carlos Portantiero.Economía y política en la crisis argentina: 1958-1973, en Revista Mexicana de Sociología Nro 2, México, 1977
5O’Donell. G, Catacumbas, Ed. Prometeo, Bs. As, 2008
6Ídem.

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