martes, 14 de febrero de 2012

El kirchnerismo tiene paradojas que sólo el kirchnerismo puede resolver


La Revista Barcelona, se suma a la oposición
mediática con la peor tapa de su historia
Cuando transitamos la adolescencia (especialmente aquellos que en algún momento nos identificamos con lo que se llama "cultura rock") solemos creer que las personas se dividen en "copados" y "caretas". Que, por ejemplo, no hay ningún trecho entre el dicho y el hecho, que la consecuencia puede ser total. El que se desviaba un poco de una moral definida rígidamente, era un "vendido".
Es el pensamiento adolescente. Se basa en la idea de que se puede sobrevivir sin hacer concesiones, siendo totalmente impoluto. Si no estamos salvados económicamente (lo que lo están pueden permitirse ser adolescentes toda la vida), tarde o temprano salimos al mundo y nos damos cuenta que mantenerse puro es imposible porque el barro del sistema, queramos o no, nos salpica a todos.
Dicho pensamiento, muchas veces se traslada a la política. Y las consecuencias suelen ser catastróficas. La tapa del último número de la Revista Barcelona que ilustra esta entrada da cuenta de ello. Cuando se piensa de forma adolescente se divide a los mortales entre "honestos" y "corruptos", con nada en el medio, sin matices. Y, sobre todo, suele transponerse ese pensamiento plano con la consecuencia de interpretar que el gobierno tiene un "doble discurso". Por eso, según la Barcelona el gobierno habla de recuperar las Malvinas pero al mismo tiempo entrega recursos a la Barrick Gold o contamina con la mega-minería en general. El pensamiento adolescente nos hace paranoicos y leemos esto como doble discurso. Al no poder pensar profundamente el asunto, se cae en lo ridículo de dar a entender, como hace la revista, que las Malvinas son el culo del mundo. Y que los ingleses se aferran a esas islas con todo su potencial militar vaya uno a saber porqué, entonces. Si fueran el culo del mundo, nos deberían dar gustosos las islas, ¿no?
Pero ojalá fuera sólo la Barcelona la que piensa al gobierno como máquina del engaño. También lo hace la oposición, tanto políticos como intelectuales. Un típico caso de adolescencia es Martín Caparrós, quien llegó a escribir que mientras siga habiendo desnutrición cualquier dinero gastado en recuperar las islas es "grosero". Típico del pensamiento adolescente. La falacia de que nada de lo que haga el gobierno puede ser bueno mientras no solucione otra cuestión X. Así nunca va a poder elogiarse en nada al gobierno, porque siempre van a faltar cosas. Correrte con el hambre es poco serio, porque bien sabe Caparrós que hambre va a existir en cualquier gobierno capitalista. Y es ridículo pensar que la administración del país es ocuparse sólo de dos o tres problemas. Tratamos esta falacia también cuando hablamos del "Fútbol para Todos".
Lo que se está haciendo por recuperar las Malvinas es perfecto, es elogiable. A pesar de eso, se puede y se debe criticar la política ambiental del gobierno u la entrega de los recursos naturales.
En vez de pensar esto como doble discurso habría que pensarlo como paradoja.  La paradoja no implica que haya algo oscuro detrás, sino que existen puntos a resolver en el futuro. Y nos permite, desde nuestra subjetividad, advertir que el gobierno tiene luces y sombras, y que nuestra cabeza no estalle cuando encontramos una contradicción. El que no puede pensar la paradoja, derrapa automáticamente.
Como desarrollamos anteriormente, el oficialismo ha dado suficientes argumentos (Asignación Universal, Ley de Medios, la 125, estatización AFJP, etc.) para no creer que esto es una repetición de las experiencias neo-liberales. Si nos perdemos en esas contradicciones y arribamos a conclusiones tan pobres como aquella, puede ser que hayamos caído en un pensamiento adolescente, chato, que no ve matices ni complejidades.
La política está llena de paradojas. Por ejemplo, para que algún día no haya Estado, primero tiene que haber mucho Estado. En la política, dos más dos pueden ser cinco. Son las sinuosidades que ella posee y la hacen tan interesante.


Dicho sea de paso, también existe otro extremo que no puede concebir que el gobierno tenga fallas.
A algunos les cuesta pensar los puntos flacos y problematizarlos. Entonces llegan a negar papelones como el llamado "Obrero de Cristina". Terminan defendiendo lo indefendible. O poniéndose la camiseta de las mineras. Hasta se toman posiciones casi gorilas, hablando despectivamente de "desinformación" de los pueblos que se oponen a la mega-minería. Esto de la "desinformación" es un eufemismo. Es un discurso muy parecido al "voto de baja calidad" de Pino, al que los mismos le saltaron a la yugular. Y ni hablar de expresiones tan poco felices como "a los de Famatina les llenaron la cabeza".
El gobierno sí comete errores, tiene flaquezas: una pobre política ambiental, entrega de los recursos naturales a transnacionales, dudosas alianzas. Tiene fallas como todo gobierno. No es tan dramático señalarlas y criticarlas. En esto consta el apoyo crítico. Sigue siendo la posición más interesante, la más sensata. No es comodidad ni tibieza. Simplemente, existen puntos importantes a corregir y ello no puede negarse. De ahí parte lo "crítico". Y el "apoyo" es necesario porque esas paradojas que tiene el kirchnerismo sólo el mismo kirchnerismo las puede resolver. No podemos esperar nada de la oposición. En cambio del kirchnerismo podemos esperar todo porque ha demostrado su vocación transformadora y porque es el único con la estructura, el apoyo popular y el poder necesario para profundizarla. Querer construir algo por fuera es en vano. Por eso, hay que criticar, sí, pero desde adentro. No criticar es peligroso, reaccionario. Si no identificamos lo que está mal se congela el proceso transformador iniciado en el 2003. Y si creemos que tiene sentido construir por fuera, estamos dividiendo esas fuerzas transformadoras, meando afuera del tarro, apostando por armados que jamás serán gobierno. O que si lo hacen, dejarán sus convicciones en la puerta de la Rosada. Apoyo crítico, nada más ni nada menos.

sábado, 11 de febrero de 2012

Ambientalismo: ¿Cuál era la posición del General Perón?

En un post anterior dedicado a problematizar sobre el ambientalismo fue mencionada a la pasada la posición de Juan Domingo Perón sobre el tema.
Debido a que en estos días se está recrudeciendo la discusión sobre los recursos naturales y la ecología, reviste interés recuperar lo que decía Perón en su "Mensaje Ambiental a los Pueblos y Gobiernos del Tercer Mundo", del año 1972.

Aquí algunos pasajes de aquel mensaje casi profético del General que nos permiten pensar el presente:
  


  • "Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobre-estimación de la tecnología y la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esta marcha, a través de una acción mancomunada internacional."
  • "El ser humano ya no puede ser concebido independientemente del medio ambiente que él mismo ha creado. Ya es una poderosa fuerza biológica, y si continúa destruyendo los recursos vitales que le brinda la Tierra, sólo puede esperar verdaderas catástrofes sociales para las próximas décadas."
  • "Cada nación tiene derecho al uso soberano de sus recursos naturales.
    Pero, al mismo tiempo, cada gobierno tiene la obligación de exigir, a sus ciudadanos el cuidado y utilización racional de los mismos. El derecho a la subsistencia individual impone el deber hacia la supervivencia colectiva, ya se trate de ciudadanos o pueblos.
    "
  • Nosotros, los del Tercer Mundo: "Debemos cuidar nuestros recursos naturales con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología a donde rige la economía de mercado. (...) Por eso cada gramo de materia prima que se dejan arrebatar hoy los países del Tercer Mundo equivale a kilos de alimentos que dejarán de producir mañana. De nada vale que evitemos el éxodo de nuestros recursos naturales si seguimos aferrados a métodos de desarrollo, preconizados por esos mismos monopolios , que significan la negación de un uso racional de aquellos recursos."

Si no supieran quién escribió esto, muchos de los compañeros que hoy critican el ambientalismo, seguramente desestimarían de plano este discurso, adjudicándolo a algún hippismo trasnochado. Como se desarrolló anteriormente, es necesario que el Estado recupere los recursos estratégicos y los administre con responsabilidad ambiental.
El secretario de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable actual es un duhaldista, José Mussi. Esto es un síntoma de la poca importancia que se le da al asunto. La política ambiental del gobierno es su talón de Aquiles y le da argumentos a la oposición mediática, que aprovecha estos desaciertos con su acostumbrado oportunismo y cinismo. No les demos el gusto.
Discutamos el tema mega-minería, el glifosato o cualquier otro sin preconceptos. Existe un ambientalismo bien entendido y con ese hay que discutir. A los que adhieren a éste por advenedizos y oportunistas hay que ignorarlos. Permitámonos un debate serio y de fondo, que nos hará bien a todos.

sábado, 4 de febrero de 2012

Estereotipando al que escribe estereotipos en "Ni a Palos" de Miradas al Sur

¿Vieron los estereotipos de Ni a Palos? Basándome en los que ellos reconocen, va un pequeño jueguito para estereotipar al/los que escriben en esa sección del suplemento joven de Miradas al Sur.
Como me identifico en mucho de los que ellos se burlan (y me río mucho reconociéndome en esos estereotipos), aquí va una pequeña venganza con humor. Algunos también le encajan a un par de la blogósfera. 
Esteoreotipando al estereotipador:

  • Su ídolo es Galasso.
  • Cree que saber hacer asados es ser "nac y pop".
  • Afirma que "los intelectuales" son todos cómodos que "no patearon nunca la calle".
  • Cree que "el comunismo" es una ideología que no va con lo nacional.
  • Usa mucho despectivamente la palabra "progre".
  • Se interesó por el folklore y quiso conectar con el tango.

  • Banca a full a Barone porque lo atacan "los hegemónicos".
  • Sale por San Telmo.
  • Destaca a Jauretche como el intelectual más importante del peronismo y sabe de memoria todas las Zonceras.
  • La frase que más recuerda de Néstor es: "¿Qué te pasa Clarín, estás nervioso?"
  • Odia a los trotskistas.
  • Considera gorilas a Pino y Bonasso.
  • En la mochila, tiene un pin del "Nestornauta".
  • No lee La Nación pero sí Clarín, para refutarlo en su blog.
  • Dice que la ecología es una "boludes de chetos".
  • Come choripán para sentirse más pueblo.
  • El "apoyo crítico" le parece de tibio.
  • Piensa que los movimientos sociales son una moda posmoderna.
  • Se enteró que a Greenpeace lo financia Rockefeller recién cuando CFK los criticó.

  • Dice que no le cabe el "kirchnerismo palermitano" pero de vez en cuando va al restobar "Perón Perón".
  • No lee a José Pablo Feinmann porque le parece un "ególatra y un pelotudo".
  • Piensa que gracias a Internet "sabemos lo que pasa en Egipto pero no lo que le pasa al vecino".
  • Defiende a muerte a las murgas porque son una "expresión popular".
  • Últimamente se lo ve en peñas.
  • Se dice peronista pero no tiene idea quién fue Apold.
  • Canta aquello de "nuestros compañeros, los desaparecidos" pero no sabe quién fue Fanon.
  • Afirma que lo de la Barrick es todo "invento de Pino".
  • Está convencido que "todos los comunistas" siempre estuvieron con la oligarquía.
  • Dice que en Argentina no aplica la distinción entre izquierda y derecha.

  • Cada vez que dice ser kirchnerista, aclara rápido que también es peronista para que no lo confundan con un sabbatelista.
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