domingo, 24 de junio de 2012

Argentina frente a esta crisis global y otras que vendrán (Parte 1, diagnóstico)

Mucho se habla en los medios de "la crisis", poco se habla de sus causas y consecuencias. Y mucho menos escuchamos sobre su gravedad. Tampoco los problemas y encrucijadas que se nos presentarán en el Siglo XXI.
Esta crisis no es cualquier crisis, es algo que se viene gestando hace bastante. El sistema capitalista está viejo y con una enfermedad que viene arrastrando hace bastante, cuyos apologistas y guardianes no atinan a diagnosticar, mucho menos a curar. Y lo que es peor, si éste enfermo se recupera engendrará nuevas crisis mucho peores. Se habla de "crisis" como si fuera una maldición o un hecho mágico que pronto se contrarrestará cuando cambie el "humor" de los mercados o cuando se ajuste lo suficiente, en un plano más concreto. Estas caricaturas poco nos dicen sobre lo que nos estamos enfrentando. Sucede que estamos siendo espectadores de una crisis del capitalismo que, de seguir como va, en las próximas décadas, no sólo se presenta como una crisis de un modo de producción, sino ya una crisis civilizatoria. ¿Qué significa esto?
Renán Vega Cantor lo explica claramente: "En estos momentos se desenvuelve otra crisis que, a primera vista, hace parte del recurrente ciclo capitalista que en forma periódica desemboca en una caída drástica en todos los órdenes de la vida económica. Pero si se mira con algún cuidado, la crisis actual tiene unas características diferentes a todas las anteriores ya que hace parte de un quiebre civilizatorio de carácter integral, que incluye factores ambientales, climáticos, energéticos, hídricos y alimenticios. La noción de crisis civilizatoria es importante porque con ella se quiere enfatizar que estamos asistiendo al agotamiento de un modelo de organización económica, productiva y social, con sus respectivas expresiones en el ámbito ideológico, simbólico y cultural." En esta primera parte vamos a hacer un diagnóstico de la crisis capitalista y la crisis ambiental que se conjugan para presentarse como esta crisis civilizatoria. En la segunda parte, trataremos cómo nos afecta esto en Argentina, y qué desafíos se nos presentan.
¿Por qué una crisis del capitalismo? Porque este modo de producción se ha generalizado a todo el mundo, y ya no tiene más lugar para expandirse. Porque ha generado tal desarrollo de fuerzas productivas que el mercado no puede distribuir eficientemente, ni se presenta una tasa de ganancia que haga avizorar la conveniencia de realizar inversión productiva. Porque todos los países se enfrentan a deudas impagables, y lo único que se ha hecho hasta ahora es "huir hacia adelante", prestando más y más papelitos de colores sin ningún respaldo en la economía real (bienes y servicios), tapando esas deudas con otras más grandes y más acuciantes en el futuro cercano. Todos esos activos ficticios van a seguir estallando. Porque hasta ahora todo se pateó para adelante. 
Para responder a la crisis anterior (la de los setentas, la que comenzó con la decadencia del modelo fordista) el capitalismo debió recomponer la tasa de ganancia (aquella proporción de ganancia que obtiene el empresario cuando invierte) a través de lo que se llamó la "Ofensiva neo-liberal", que fue comandada por Margaret Tatcher en Inglaterra y Ronald Reagan en Estados Unidos. Se desató una guerra global contra los trabajadores. Por eso el intento de desmantelar los Estados de Bienestar, los ajustes, la precarización laboral. Y fundamentalmente, la expansión asiática, cuyos bajos costos salariales, hicieron que esa tasa de ganancia se recomponga transitoriamente, sumado a todo aquello que conforma lo que se llama "globalización". Hubo cierta recuperación del capitalismo, pero duró poco. Porque China, que sí recibe inversión productiva y se transformó en "el taller del mundo", ha generado una inmensa cantidad de bienes que no encuentran consumidores. Todas las fábricas, si se quiere, se "mudaron" a China. En todo el resto del mundo los aparatos productivos fueron eliminados, porque se desmontó la industria que tanta mano de obra demandaba. En otras, a través de la robotización, producen más, pero eliminan puestos de trabajo. Esta tendencia de remplazo del hombre por la máquina es irreversible, y avanza como un un problema crítico del sistema capitalista.

Lo que realmente está detrás de la crisis es la sobre-producción. Como no hay empleo, y hay salarios bajos, esto se combina catastróficamente para eliminar al consumidor, no hay nadie que pueda consumir. La población mundial aumenta, pero su poder de compra disminuye. Al capitalista no le conviene invertir en su país, porque le resulta cara la mano de obra y mucho más caro es lo que debe invertir para ponerse a tiro con la tecnología (robótica, mayormente) que le permite competir con los monopolios que sí producen. Ni hablar de competir con China. Entonces, lo que hace la burguesía es entregarse a una orgía de especulación financiera. Se crean burbujas que crecen y luego nos explotan a todos en la cara. Este capitalismo de valorización financiera, a través de sus mecanismos cada vez más intrincados, es una timba cada vez más grande y concentra la ganancia en cada vez menos manos. ¿Qué tanta concentración hay? Bueno, el 40% de la población mundial vive con menos de dos dólares por día y el 2% más rico posee más de la mitad de todos los recursos en el mundo.
Entonces, ¿qué tenemos? Sobre-producción y al mismo tiempo, poco poder compra. Parece loco, pero esto es lo que genera el sistema capitalista: un desajuste entre producción y consumo que tanto Marx como Keynes observaron, aunque proponiendo distintas soluciones.
El problema es que el crecimiento del sector financiero ha generado un monstruo que se ha llevado puesto democracias. Bancos ultra poderosos que hicieron tanto por gestar la crisis, son los que realmente gobiernan y están a cargo resolver el problema. Esto se ve claro en Europa, el poder político está indefenso ante el económico ¿Cómo va a salir el capitalismo de la crisis si son los mismos banqueros los que gobiernan? ¿Acaso se van a auto-flagelar o eliminar ellos mismos? La población europea no parece reaccionar todavía, los medios desinforman. Las recetas de ajuste no hacen más que empeorar las cosas, lo sabemos bien Argentina.
No parece que haya una luz al final del túnel. 
Y si la hubiera, si por milagro consigue el capitalismo rehacerse una vez más, no va a hacer más que agudizar la crisis civilizatoria a la que nos referimos antes. Aunque éste es el mejor escenario posible, tendría el mundo algunos años de margen para plantearse y e intentar resolver los problemas que planteó el Pepe Mujica en la última Cumbre en Brasil. 

Mujica en Río+20, de escucha obligatoria para tener un aproximamiento a la gravedad de la situación 



¿Por qué una crisis ambiental? Retomamos también a Vega Cantor que expone cuáles son los factores ambientales que nos presentan estos problemas en el Siglo XXI.
Primero, una crisis alimenticia generada por una sobre-explotación de la tierra, en el marco de un extractivismo que se lleva puesta la fertilidad de la tierra, sumado a factores climáticos.
Segundo, una crisis hídrica. Según un informe de la ONU del 2006 hay 1.100 millones de personas en el planeta que no tienen acceso al agua. Y cada día mueren 4.500 niños por falta de acceso a ella. Como mucho de lo que sucede en el capitalismo, no es un problema de escasez (mucho puede hacerse si se invierten en esfuerzos en este tema), es un problema de acceso. Que las cosas sean abundantes no es negocio, si te pudieran embotellar el aire, lo embotellarían y lo venderían. La escasez no siempre es real, a veces es una escasez generada, pero muy lucrativa. Dice Juan José Cárcamo, profesor de economía en la UBA, en "La insustentabilidad del desarrollo económico capitalista": el mercado "no valora adecuadamente o infravalora los recursos naturales y los servicios de medio ambiente, acrecentando la explotación de los recursos renovables y no renovables, de tal forma que las sustancias extraídas de la corteza terrestre, como las producidas por la sociedad se acumulan en la biósfera (CO2, CFC, SO2), generando el efecto invernadero, destrucción de la capa de ozono y lluvias ácidas, lo que va acompañado de un deterioro sistemático de las condiciones físicas para la producción de diversidad de nuestro planeta."
Ésta es la crisis ecológica propiamente dicha, que, como señala Vega Cantor: genera "la reducción de recursos pesqueros, la disminución de la biodiversidad, la extinción de especies animales y vegetales, la generalización de distintos tipos de contaminación, la reducción de la capa de ozono y la destrucción de ecosistemas."
Y el punto nodal, el clave de todo esto es el agotamiento del petróleo, recurso no renovable sobre el cual se basa toda la estructura capitalista. Trabajamos contrarreloj para reconvertir la estructura productiva antes de que se acaben las reservas, ¿trabajamos? Tengamos en cuenta que una transición a otras fuentes de energía requeriría una enorme inversión, utilizando, precisamente, más petróleo. ¿Llegaremos a tiempo?

Por eso se habla de crisis civilizatoria. No sólo se hace necesario salir del capitalismo a un sistema más igualitario, sino que se requiere un sistema eficiente y en equilibrio con los factores naturales. Se necesitará un enorme esfuerzo y un nivel de conciencia que ni por asomo tenemos hoy. Las perspectivas son poco alentadoras. Difícil sería lograr el cambio cultural, ese cambio paradigmático hacia una economía realmente sustentable, centrada en la satisfacción de necesidades materiales y espirituales, pero no de acumulación irreflexiva, de consumo suntuoso, gobernado más por supuestos valores asociados al consumo de los productos, que a su funcionalidad.
De vuelta Cárcamo: "Los requerimientos de la acumulación de capital, conducen a permanentes incrementos de la producción, que superan con creces a los requerimientos de la demanda. El problema no es la escasez de recursos (...), sino que están inadecuadamente distribuidos. La economía capitalista ha demostrado ser ineficiente en la asignación de recursos abundantes (transformándolos en escasos) para satisfacer las necesidades (de un pequeño sector) de la población."
Muchos presidentes están genuinamente preocupados por este asunto, como se explicita con Mujica en la Cumbre, pero están ahogados por los problemas acuciantes de la crisis económica. No hacen más que decirse un par de verdades en la cara, llamarse mutuamente a la reflexión, hacer compromisos a la pasada, pero después deben volver cada uno a ocuparse de sus problemas internos, que son más urgentes. Es un problema. Y es cierto que la actual relación de fuerzas y conciencia no les permite hacer mucho más. El mismo sistema capitalista pone trabas, que se basa en búsqueda de ganancias que muchas veces no guardan relación con el bienestar de los pueblos y que requiere el consumo para mantener el ciclo económico, pero tal consumo es cuantitativo, no cualitativo. Nadie pide volver al hombre las cavernas, se requiere un desarrollo sustentable, pero, como dice Mujica en el video, sucede que el mercado no puede resolver este problema, porque el mercado es el problema.
¿Y cómo generar soluciones de fondo si ni siquiera quieren discutir regular el capitalismo? Y aún si se lograse este cambio de paradigma, hacia un desarrollo realmente sustentable, lo que parece extremadamente descabellado en el mundo actual, nadie sabe a ciencia cierta si se podrá llegar a tiempo a reconvertir toda la estructura productiva con nuevas fuentes de energía.

Por todo lo dicho, no parece que esta crisis sea algo pasajero, vino para quedarse. Aún de recuperarse económicamente el capitalismo, su recuperación sería transitoria, y nos obliga también a plantearnos qué tipo de desarrollo queremos.

domingo, 17 de junio de 2012

Kicillof, Moreno y el debate por la inflación

Recientemente los periodistas que se encargan de recoger o inventar rumores de la Rosada y luego presentarlos como primicias desde las entrañas del poder, han insistido en internas entre diversos funcionarios. Según las enigmáticas fuentes de estos cronistas del radiopasillo, la presidenta sería una desequilibrada que ejecuta planes presentados por sus “consejeros”, que varían día a día.
Así es como nos enteramos que un día su consejero predilecto es Axel Kicillof, pero al otro día “sólo habla con Moreno”, mientras que el primero pasa a estar en penitencia. A su vez, estos dos estarían enfrentados para ganarse su favor. Ya nos tienen acostumbrados estos supuestos “Intrusos en el poder” a estar siempre equivocados con lo que “informan”. Suele suceder que los datos que estos aportan son recogidos luego por los columnistas y cristalizados como verdades indiscutibles. Sólo para ilustrar, la columna de Néstor Scibona, escriba de La Nación, que dice sobre Moreno y Kicillof: “No profesan el mismo credo económico (…) El polémico secretario de Comercio Interior ganó su fama por anteponer la práctica a la teoría -y su desprecio por las formas- cada vez que debe acometer problemas urgentes, aunque después no se haga cargo de sus consecuencias. A la inversa, el secretario de Política Económica -quien está realizando un curso acelerado de gestión pública- suele privilegiar teorías de su formación académica, sin haber tenido oportunidad aún de demostrar su efectividad o no en la práctica. Más que complementarse, suelen discrepar en cuestiones de fondo. Quizás el único punto en común sea el anacronismo ideológico en la forma de actuar de uno y de diagnosticar del otro".

"Polémico Moreno", saliendo de una charla brindada en

en Primer Congreso Nacional de la agrupación "La Helbard"
Para saber cómo piensan estos funcionarios hagamos un recorrido por la posición de Kicillof y Moreno frente a las causas de la inflación, que es uno de los debates centrales del país. Vamos a ver si es verdad que no acuerdan en las cuestiones de fondo, si es cierto que estos dos están en las antípodas, si chocan y no se complementan, etc. Pero lo haremos recogiendo lo que ellos dicen o escriben, sin intermediarios. 
Moreno no parece ser tan hermético como se lo pinta. Ha dado diversas charlas en las que explicó, por ejemplo, su visión sobre porqué ocurren las corridas bancarias. Leamos a Polémico Moreno: “En realidad, nosotros no tenemos dólares. Vos tenías que parar la corrida haciendo la maniobra típica, que era sacar la demanda del mercado, la demanda de la gente. Por eso empezamos a administrar el flujo de las empresas. Para que tengas una idea: 19 empresas explican el 50% del movimiento cambiario de todos los días. Y 120 empresas explican el 80%. Para que entendamos la concentración que hay."   
Con respecto a la inflación puso énfasis en la oligopolización en la producción: "Para que los alimentos estén baratos tenemos un problema con la oligarquía, que no existe, según dicen algunos académicos... pero les digo, en esta intimidad, que el 2% de los productores de trigo hacen el 50% del trigo de la Argentina. Quizás haya llegado el momento de avanzar sobre eso".
Tenemos entonces que detrás del aumento de precios está la concentración económica de aquellos que producen y exportan, y que sobre eso hay que avanzar.
 
¿Qué pensará entonces Kicillof para estar en las antípodas según La Nación? ¿Qué la inflación es principalmente consecuencia de un recalentamiento de la demanda, o que la culpa la tienen los sindicatos que obtienen salarios demasiados altos y aumentan costos de los empresarios? ¿Será un exceso de emisión de la moneda? Antes de la respuesta, hay que remarcar que para saber lo que piensa Kicillof no hay más que consultar lo que el mismo tipo escribió. Según la prensa un día es un marxista dogmático, al otro día un keynesiano irracional y al siguiente un moderado. Se han escrito miles de detalles de la vida privada de Kicillof, para saber qué esconde y cuál será su malvado plan para llevarnos al infierno. O lo que es lo mismo, una economía similar a la de la Unión Soviética, como nos señala Cavallo. Y esta semana Fontevecchia se sumó a la especulación. Claro, no se iba a perder el festín de la demonización y por eso le dedicó la última edición de la revista Noticias a conjeturar sobre lo que cruza la mente del misterioso joven K: “Odia a los políticos, choca con Guillermo Moreno y lo acusan de soberbio. Contamos su amor por el tango y el marxismo, su patrimonio en dólares e inversiones en Uruguay.”


Noticias se suma a la demonización de Kicillof
Dejemos las malas intenciones de los mismos de siempre y veamos ahora sí lo que escribe Axel Kicillof en “Las causas de la inflación en la actual etapa económica argentina: un nuevo traspié de la ortodoxia”. Tras refutar una a una las teorías de la derecha para explicar la inflación (tirón de la demanda, aumento de costos salariales, emisión monetaria excesiva) apunta a la concentración económica: “Cuanto mayor sea el poder monopólico tanto en la producción de bienes como de servicios, mayor también será su capacidad para incrementar los precios por encima de los costos, apropiándose así de una ganancia extraordinaria (…) La actual estructura productiva ofrece una fisonomía oligopólica bien marcada (…) que aumenta la presión para que el precio de venta en el mercado interno alcance rápidamente su límite superior.” El límite, explica, en el caso de los bienes que vende el sector exportador, es el precio internacional de esos productos. 
Además nos apunta que la inflación es un problema de precios y salarios, expresan una disputa por la distribución del ingreso entre los trabajadores y los sectores empresariales, que buscan apropiarse de ganancias extraordinarias.
Conclusión: ambos funcionarios saben cuales son los problemas estructurales de la Argentina y apuntan a lo mismo: crecimiento con inclusión, o como nos gusta decir a los peronistas: Justicia Social. La experiencia práctica de Moreno, su firmeza para mantener a raya a los empresarios que anteponen sus intereses a los generales y el estudio teórico y formación académica de Kicillof encuentran su síntesis en la conductora de este proceso político que es la presidenta. No es que hayan muchos ministros de economía o que la presidenta sea antojadiza. Parafraseando a Mariotto, en el gobierno hay diversidad de voces, pero todas forman un coro que ejecuta los lineamientos de CFK. Y esos lineamientos no responden a su capricho, responden a las demandas del pueblo que se expresó en las urnas.
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