sábado, 20 de julio de 2013

Gestión sin confrontación. Un toque de mitificación para la solución de los problemas de los argentinos


Peronismo y gestión

Según el massismo la no-confrontación con los poderosos y más "gestión" son la solución a nuestros problemas. Empecemos por esta vaga palabra: Gestión. ¿Gestión? ¿Gestión de qué? En un país no desarrollado y dependiente como el nuestro, lo que se gestiona es la pobreza, las migajas que nos deja la oligarquía agro-exportadora y las grandes corporaciones económicas. El discurso eficientista, compañeros, déjenlo para los países que tienen qué administrar. Aquí lo que necesitamos es peronismo. Y no peronismo entendido como ellos lo expresan: en términos de "ocuparse de los problemas de la gente", como si se tratara de un mero gesto de buen samaritano. Lo que se necesita es la continuidad de lo que realmente fue el peronismo cuando gobernó con Perón en la presidencia: sacarle a los ricos para darle a los pobres. 

Sobre la "no confrontación" que nos proponen: les guste o no, enfrentar a los poderosos para mejorar la posición de nuestro pueblo produce enfrentamientos. Si queremos seguir mejorando su situación no podemos dejar de enfrentar al establishment.

Las contradicciones de Manolo y el peronismo no kirchnerista

Detrás de Massa está Redrado y el establishment
Como invitado en el último programa de “El Vermucito del Domingo” de Radio Cooperativa, Manolo, del celebrado blog "Deshonestidad intelectual", aconseja al kirchnerismo "reconocer" que existen problemas tales como la inseguridad y la inflación. Hace hincapié en esta última. Dice que hay que dejar de negarla. Se le pone tanto énfasis a la idea que pareciera que el aumento de precios existe simplemente porque el gobierno lo niega públicamente. Se trata de un argumento de una pobreza enorme. No es el gobierno el que aumenta los precios, sino los empresarios. Eso debe quedar claro en la campaña. Además, hay que plantear la pregunta: ¿Cómo harían los massistas para mantener el crecimiento económico y al mismo tiempo bajar la inflación? ¿Cómo harían para desarrollar el país, para sustituir importaciones, con pleno empleo y sin inflación? ¡Que nos den la receta estos genios! Si esto nunca se logró en 200 años de historia por cuestiones estructurales de Argentina (para empezar, vendemos al exterior lo mismo que comemos en nuestra mesa). ¿Y de repente estos dicen que con la administración de Massa todo se soluciona? No señor. Detrás de estas soluciones mágicas están los mismos de siempre relamiéndose. En el equipo económico de Massa, aunque lo tengan escondido, está Redrado, por ejemplo. Está Clarín. Las corporaciones económicas. Están los que nos llevaron al desastre del 2001. Lo que debe hacer el kirchnerismo para demostrar la falsedad de este discurso es machacar con la idea de que enfrentando a los ricos es que hoy los pobres dejaron de serlo o los hay menos que antes, y que los que nos proponen “mantener lo bueno y cambiar lo malo” son los mismos que nos llevaron al desastre. Y que no hay nadie más apropiado para resolver los problemas del modelo que los propios padres de la criatura.

Manolo señala que los kirchneristas caemos en una "sobre-ideologización". Desde el peronismo no kirchnerista en general, se nos acusa de dar constantemente batallas culturales que al pueblo no le importan, en vez de ocuparnos de cosas estructurales. Que somos puro relato. 
Nos advierte también que donde se definen las elecciones, o sea, en la Provincia, existen minorías intensas (un ultra-kirchnerismo y un anti-kirchnerismo rabioso), pero que el 80% de la población es moderadamente kirchnerista o anti. Y que esta gran mayoría no le presta atención a las discusiones de las ultra-politizadas clases medias urbanas. 
Estas mayorías no suelen tener acaloradas discusiones en los asados, como sucede con las clases acomodadas de Capital. 
Estamos de acuerdo en esta proposición. Pero hete aquí una primera contradicción. Si al pueblo no le importan las cuestiones super-estructurales que discuten las minorías intensas, entonces: ¿Por qué habría de comprar y repetir el eslogan clarinista de "la inflación es culpa de Moreno porque la niega y dice que se come con seis pesos”? ¿Al pueblo no le interesará más la inflación como fenómeno económico a solucionar que lo discursivo en el gobierno?

Por otro lado, Manolo hace referencia en el “Vermucito” a un informe muy dudoso donde nos dice que la sociedad toda está cansada del encono y la confrontación, producto de los gobiernos kirchneristas. Pero antes nos había dicho que el pueblo no participa de la radicalización política a favor o en contra, como lo hace la clase media urbana. ¿En qué quedamos? ¿Cómo puede cansarse de feroces discusiones políticas que nunca le interesaron tanto como para discutir?

Otra contradicción: Manolo nos trata de gorilas a los kirchneristas porque dice que “no entendemos” que los electores mayoritarios de la Provincia son ultra-complejos y sofisticados. Al rato les atribuye el discurso cualunque cacerolero. Eso no daría cuenta de una complejidad.

La idea de que la inflación existe por "las mentiras del INDEC" y el diagnóstico de que la sociedad toda está crispada son argumentos de la facción anti-K más recalcitrante, son verdades caceroleras, verdades clarinistas. Sucede que el discurso massista es tan parecido al de Clarín... y no por nada está Mirta Tundis en su lista.
Por lo tanto, si al pueblo no le interesan las discusiones ideológicas, entonces no se puede plantear que esté cansada de ellas. Y si el elector de Provincia es sofisticado, no se lo puede presentar al mismo tiempo como un repetidor de los eslóganes tontos de Clarín.



Una contradicción más: como dijimos, al peronismo de derecha le parece que los kirchneristas estamos “sobre-ideologizados” y nos perdemos en lo cultural y simbólico. Pero planteando un escenario casi irremontable para el FPV en las elecciones, pasa por alto la principal variable que explica el voto popular, que es la situación económica general. En vez de pensar en ello, habla de errores comunicacionales, de negación de problemas. ¿Quién es el que se pierde en lo simbólico entonces? Es en las evaluaciones de su situación material que encontramos aquello que hace el voto popular sofisticado. El pueblo no se olvida de un día para otro quien lo hambreó. Ahí está lo que demuestra que el pueblo no come vidrio. Para quien no tiene resuelta las cuestiones materiales, para quien debe procurarse el pan, las batallas culturales no son prioridad, sino su bolsillo. Y a diferencia de lo que piensan los anti-peronistas, esto es bueno. El problema yace aquí: no todas las batallas culturales son iguales. La que se refiere al rol del Estado, es decir, al modelo económico, es fundamental. Es una batalla cultural, pero referida a lo estructural.
Por la centralidad de ésta pelea es que el gobierno no puede dejar de discutir ideología, no debe dejar de plantear la discusión de modelos.
Entonces, la posible merma del voto al kirchnerismo no se debe a "errores de comunicación", a no dar conferencias de prensa, etc. Se debe a la situación económica. No está tan mal como el 2009 ni tan bien como el 2011, por eso los resultados seguramente serán un correlato de ello. 
Y las perspectivas de recuperación económica que avizoran economistas tanto oficialistas como opositores, no hacen más que dar indicios de que el kirchnerismo irá subiendo su caudal de votos a medida que la economía crece.
Se ve que los que se auto-proclaman esclarecidos del sentir popular subestiman al pueblo que dicen mejor-interpretar en toda su complejidad.

Alguien podría objetar que está mal asociar al compañero Manolo al massismo dado que él dice que, a pesar de todas sus críticas, votará al FPV. Aquí hay un análisis de discurso. Por lo tanto no importa lo que vote Manolo, porque su discurso (que es el mismo del bloguero Omix, él sí massista confeso) es el discurso de lo que se está constituyendo como el Frente Renovador. Estos blogueros, que dicen estar hartos del "relato", construyen otro, el massista, sobre el que se sostendría un hipotético gobierno de esta fuerza. Y está bien, toda fuerza política tiene su relato, no es un invento del kirchnerismo.

Un nuevo mito para una nueva forma de dominación

El pueblo debe saber que si vota a Massa, vota al proyecto liberal. Vota a los que lo llevaron al desastre del 2001. Quizás un liberalismo más morigerado, pero liberalismo al fin. Y sí. Que el pueblo identifique esto, es parte de una batalla comunicacional, pero bien necesaria.  Es algo central en la campaña del FPV. El pueblo sabe con quiénes puede volver a la ruina. Sólo tiene que identificar a Massa como uno de ellos. Y como kirchneristas debemos hacer lo posible para que ninguno sea confundido por aquellos que prometen resolver mágicamente todos los problemas con mera "gestión". No señor. Estos que dicen no estar ideologizados, exudan ideología. Y de la peor, la ideología en sentido marxiano, la que es falsa conciencia, porque plantear la solución mágica de la "buena gestión" se trata de un ardid, un paso mitificador, que esconde la realidad social. La inflación existe por razones económicas muy complejas, no porque Moreno y Cristina sean negadores.
Lo mismo sucede con la idea de confrontación. CFK no se enfrenta al establishment porque se levanta de mal humor. El kirchnerismo no inventa los conflictos, sino que la sociedad misma es conflicto, es contradicción. Estamos divididos, no porque el kirchnerismo es peliagudo, sino porque la sociedad se divide en clases. Entre los que nacen con y los que nacen sin. Negarlo y llevarlo al plano de la personalidad de la presidenta es una maniobra reaccionaria típica de la derecha: la psicologización de la dinámica social.


Son nuevos mitos, para nuevas formas de dominación. En los noventas el mito fue el fin de las ideologías, que eran reemplazadas por la mano invisible del dios-mercado. Hoy ese liberalismo busca volver diciendo que las ideologías en realidad no murieron, que volvieron pero sólo como "moda", un "clima de época" que duró diez años. Vuelve el liberalismo prometiendo una realidad perfecta a través del eslogan vacío de la "buena gestión".
Y al mismo precio, te dan un mundo maravilloso sin generar peleas ni discusiones. Promesas imposibles de cumplir en el contexto estructural concreto de Argentina, país capitalista y dependiente. Esta maniobra de mitificación busca preparar el terreno para una nueva dominación que signifique una capitulación de las clases populares, detener el avance logrado estos últimos diez años. Es una proposición ideológica para justificar un nuevo orden viejo, en donde el establishment vuelve a tomar las riendas del país. 


El massismo propone mito: salidas fantásticas a problemas harto complejos de resolver. Y no existen soluciones mágicas. Quien las promete es un farsante. No es prometiendo lo incumplible, mintiéndole al pueblo, como nos vamos a mantener en el gobierno. Quizás así se puede llegar. Y por eso lo hace el massismo. Nosotros ya somos gobierno y lo que queremos es seguir siéndolo. Por eso lo que dijo Cristina es acertado: para hacer frente a estos problemas nada mejor que el propio kirchnerismo. Hay que saber qué modelo propone cada uno y elegir. La izquierda o la derecha. El kirchnerismo o las corporaciones económicas. Ellos o nosotros.

1 comentario:

  1. No te parece que el estado de animo de la sociedda que en realidad veremos en el resultado electoral , hoy se àrece mucho al de 1999 donde era imposible para un dirigente que quisiera llegar al gobierno decir que habia que salir d ela convertibilidad y devaluar ? . Me parece que Massa expresa lo mismo . Lo que pensaba tambien es que lo mejor es que el peronismo siga gobernando en 2015 para hacerse cargo d elos errores de la decada pasada y no dejarle a otros la salida del desaguisado actual que hay conn el subsidio de muchos servicios publicos a personas que no necesitan ser subsidiadas y que si consumieran menos gas y electricidad hasta podtia bajarse las importaciones o los acuerdops a contramano con Chevron no? O si reducir obligando a adquirir otras formas de energia como la solar por ejemplo

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